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Resumen de investigaciones sobre el P.E.T.

Recopilado por el Dr. Thomas Gordon.

Los instructores de Gordon Training International son cuestionados frecuentemente si los resultados de Padres Eficaz y Técnicamente Preparados P.E.T. han sido comprobados por investigaciones. Existen dos hechos importantes que la gente debe conocer sobre las investigaciones sobre P.E.T.:

  1. GTI es una organización de entrenamiento, no de investigación. Sin embargo, estos cursos han sido evaluados por más de un centenar de estudios independientes.
  2. Varios de estos estudios fueron tesis de maestría o disertaciones para doctorados. Sin embargo, no todos ellos cumplen los criterios esenciales para estudios rigurosamente diseñados, aún cuando miembros de las facultades de las universidades aprobaron estos estudios.

Reseñas de investigaciones sobre el curso P.E.T.

Existen dos reseñas extensivas sobre los estudios de evaluación de P.E.T.. La primera, por Ronald Levant de la Universidad de Boston que incluye 23 estudios. El autor concluyó que varios de los estudios tienen discrepancias metodológicas. Sin embargo, de un total de 149 comparaciones entre P.E.T. y grupos de control o programas alternativos, 32% favorecieron a P.E.T., el 11% al programa alternativo y el 57% no encontraron diferencias significativas. Levant encontró tres estudios que cumplían los estándares de adecuación metodológica. En estos estudios, dentro de 35 comparaciones el 69% favorecieron a P.E.T. sobre el programa alternativo, ninguno favoreció al grupo alternativo y el 31% restante mostró diferencias no significativas. Levant concluyó que P.E.T. resulta en cambios positivos en la actitud de los padres y conducta y cambios en el concepto de los niños sobre ellos mismos y su conducta.

Robert Cedar de la Universidad de Boston revisó más tarde 26 de los estudios de investigación sobre P.E.T. mejor diseñados, utilizando la “técnica meta‐analítica” integrando los resultados estadísticos de todos los estudios.

Sus resultados: (1) El efecto positivo global de P.E.T. fue significativamente más grande que el efecto de programas alternativos; (2) El efecto más grande mesurable fue en la actitud de los padres; (3) El efecto de P.E.T. en la actitud de los padres fue significativamente más grande que el efecto de los grupos alternativos; (4) El efecto de P.E.T. en los niños fue mayor en la categoría de autoestima; (5) Los padres aprendieron los conceptos P.E.T.; (6) Los padres P.E.T. mejoraron sus actitudes, mostraron mayor comprensión de los niños, aumentaron sus ideales democráticos, mostraron mayor consideración, empatía, congruencia y respeto por sus hijos; (7) Los niños P.E.T. consideraron que sus padres tienen mayor aceptación de sus hijos; (8) El efecto positivo de P.E.T. es más duradero que las ocho semanas de entrenamiento, de hecho, duraron tanto como el seguimiento de 26 semanas; (9) El efecto positivo de P.E.T. en los niños aumentó durante el tiempo; (10) la magnitud de los efectos positivos de P.E.T. fueron mayores en los estudios con una metodología de investigación superior.

Otras investigaciones que confirman los beneficios del Modelo y Habilidades P.E.T..

Se han encontrado un gran número de estudios que confirman los efectos positivos de los principios y habilidades enseñadas en P.E.T.. Aún cuando los estudios no evaluaron directamente el impacto del curso P.E.T., manejaron los estilos de paternidad, castigo, confrontación, comunicación abierta, cooperación padre‐hijo y resolución de conflictos.

Los siguientes resultados de investigaciones fueron citados tanto por el Manual de Psicología del niño, 4ta edición, Ed. Wile & Sons 1983; o por la Revisión sobre la Investigación del Desarrollo de los Niños, F. Horowita, Ed. University of Chicago Press, 1975.

Baldwin, A.; Kalhoun, J. & Breese; F. Patterns of Parent Behavior. Psychological Monographs, 1945,58 (3).

El resultado más sorprendente de este estudio está relacionado con cambios en el IQ de los niños. A través de los años, el IQ de los niños con padres autocráticos disminuyó ligeramente, mientras que el de los niños con padres permisivos se conservó prácticamente igual. Sin embargo, el IQ de los niños con padres democráticos aumentó significativamente a través de los años. La media del aumento fue mayor a 8 puntos de IQ.

Los investigadores concluyeron, “Parece que el ambiente democrático es el más propicio para el desarrollo mental”. Los padres democráticos rodearon a sus hijos con una atmósfera de libertad, una relación emocional y estimulación intelectual. Los niños en esas familias recibieron también mayor reconocimiento por sus maestros en originalidad, alegría y curiosidad. Mantuvieron posiciones de líderes en la escuela y tuvieron mejores evaluaciones en manejo emocional y madurez. En palabras de los investigadores:

“Para el momento en que los niños de un hogar democrático van a la escuela, su desarrollo social ha progresado significativamente, son populares y líderes, amigables y con buen humor, parecen emocionalmente seguros, serenos, han tenido relaciones más estrechas con sus padres y tienen la habilidad de ajustarse a sus maestros”.

Niños de padres autocráticos tuvieron baja interacción social con compañeros y tendieron a ser dominados por sus compañeros cuando interactuaban. Estos niños también tendieron a ser obedientes y no pendencieros ni renuentes. Aparentemente carecían de espontaneidad, afecto, curiosidad y originalidad.

Cuando los padres evitan ser ellos mismos la fuente de autoridad, y en su lugar llevan la atención de sus hijos a los límites reales impuestos en su conducta por el entorno natural, podemos asumir que están entrenando a sus niños a hacer atribuciones internas y no externas. El grupo Baldwin también encontró que su patrón de paternidad estaba asociado con la espontaneidad, creatividad y curiosidad de los niños.

Maccoby, E.; Martin, J.A. Socialización en el Contexto de la Familia: Interacción Padres-Hijos. Manual de Psicología del Niño, 1983.

“Para resumir lo que ha sido presentado concerniente a la paternidad autoritaria, un número de características infantiles han probado estar relacionadas con este patrón de paternidad. Hijos de padres autoritarios tienden a perder habilidades sociales con sus compañeros: tienden a retraerse, no tener iniciativa social y carece de espontaneidad.

Aunque no se comportan diferente de los niños con otro tipo de padres respecto a medidas de resistencia ante la tentación, en pruebas proyectivas y reportes de padres muestran menor evidencia de “conciencia” y tienden más a una orientación moral externa que interna, discutiendo cuál es la conducta “correcta” en situaciones de conflicto moral.

En niños, hay evidencia de que la motivación para el desempeño intelectual es baja. Varios estudios relacionan el paternalismo autoritario con baja autoestima”

Loeb, R.; Horst, L.; & Horton, P. Patrones de Interacción Asociada con Autoestima en Preadolescentes. Merrill‐Palmer Quarterly, 1980.

Loeb mostró que un estilo de paternidad directiva y controladora estaba asociado con un control externo en lugar de interno en niños de cuarto y quinto grado. Loeb interpreta estos resultados como soporte a la hipótesis de que altos niveles de control autoritario paternal supondrán en los niños un sentido de falta de confianza para que realicen sus actividades independientemente, y que no son considerados competentes. Por lo tanto, un estilo de paternidad controladora es considerado como un factor negativo en el desarrollo de la autoestima.

Psicología. Conflictos familia Bilbao. Cursos para padres.Baumrind, D.; Prácticas de Cuidado de Niños que Anteceden Tres Patrones de Conducta Preescolar. Genetic Psychology Monograps.

P.E.T. (Padres Eficaz y Técnicamente Preparados)Se encontró que los niños bien evaluados en autocontrol y autodisciplina tienen padres que están en contra de castigos y en su lugar usan un enfoque de razonamiento, esto es, mensajes que dicen a los niños los efectos negativos de su conducta sobre otros, como en los Mensajes‐Yo de P.E.T..

Parke, R. Efectividad del Castigo como una Interacción de Intensidad, Tiempo, Agente de Cuidado y Estructura Cognitiva. Desarrollo de Niños. 1969.

“Mensajes Cognitivos” (Como nuestros Mensajes-Yo de P.E.T.) fueron más influyentes que el castigo para evitar que los niños jueguen con juguetes prohibidos, aun en la ausencia del investigador. Los efectos del Mensaje‐Yo como disuasivo prevalecieron durante el tiempo, mientras que los efectos del castigo se desvanecieron más rápidamente.

Coopersmith, S. Antecedentes de la Autoestima. San Francisco: W.H. Freeman & Co. 1967.

Madres cuyos hijos han tenido alta autoestima en comparación con madres cuyos hijos han tenido baja autoestima, fueron identificadas por usar más discusiones verbales y de razonamiento y menos disciplina punitiva. Este estudio confirma los beneficios de nuestros Mensajes‐Yo que informan a los niños de las consecuencias de su comportamiento.

Baumrind, D. Patrones Actuales de Autoridad Paternal. Developmental Psychology Monograph. 1971.

Un patrón de familia funcional cuyos hijos deben responder a demandas de sus padres y los padres aceptan una responsabilidad recíproca de ser tan responsable como sea posible con las demandas razonables y puntos de vista de sus hijos, ha sido etiquetado como “autorizador” por Baumrind. P.E.T. usa este mismo término así como “recíproco”. En los ejemplos de Baumrind, los niños de padres autorizadores han probado ser más competentes que los hijos de padres autoritarios o permisivos. A la edad de preescolar, hijas de padres autorizadores fueron tan socialmente responsables como otras niñas y más independientes. Los niños fueron tan independientes como otros niños, y más responsables socialmente.

Comstock, M. Efectos de Conductas Paternales Percibidas en el Ajuste de la Autoestima. Dissertation Abstracts. 1973.

El peso de la evidencia podría aparentar que ni el control autoritario ni la libertad completa y permisividad son la llave para el desarrollo de la alta autoestima en los niños.

En lugar de ello, un patrón de interacción en el que los padres hacen demandas firmes y razonables que son aceptadas como legítimas por los niños, pero en las que los padres no imponen restricciones irrazonables, sino que “hacen peticiones y dan direcciones en modo que dejan un grado de elección y control en las manos de los niños”, es el patrón de control más probable para contribuir a la alga autoestima. Una vez más, esto respalda los Mensajes‐Yo de P.E.T..

Pulkkinen, L. Auto control y Continuidad de la infancia a la adolescencia. In P.B. Baltes & O. Brim (Eds). Utilidad de Vida, Desarrollo y Conducta (Vol. 4). New York: Academic Press, 1982.

Puede ser visto que un alto involucramiento de los padres va de la mano en un contexto de paternalismo recíproco o “autorizador”. A la edad de 14, los niños de los padres enfocados a los hijos fueron en promedio responsables, orientados a logros, competentes en relaciones sociales y con tendencia a mantener buenas relaciones con sus padres. En contraste, los hijos de padres con enfoque a los padres fueron impulsivos (en el sentido de falta de concentración, mal humor, gastando dinero rápido en lugar de ahorrarlo y teniendo dificultad de controlar explosiones agresivas), desinteresados en la escuela, con tendencia a estar ausentes, pasar más tiempo en la calle y discos; además sus amigos fueron frecuentemente no del agrado de los padres. Los hijos de familias centradas en los padres también tendieron a iniciar el consumo de bebidas alcohólicas y fumar a edades más tempranas. Secuelas fueron encontradas a la edad de 20: a esta edad, los niños de familias centradas en los padres tenían mayor probabilidad, que aquellos de hogares centrados en los hijos, a ser hedonistas y ser poco tolerantes a la frustración y tener poco control emocional, también carecían de metas a largo plazo, bebían en exceso, y más común tenían un record de arrestos. Los niños de casas centradas en los hijos tenían mayor probabilidad de poseer objetivos y ser orientados al futuro.

Bearlson, D.; & Cassel, T. Disertación Cognitiva y Códigos Sociales: Efectividad de Comunicación con Niños de Diferentes Contextos Familiares. Developmental Psychology. 1975.

Bearlson y Cassel desarrollaron un estudio que es relevante para el desarrollo del juicio moral, pero no enfocado directamente en él. Ellos investigaron la habilidad de los niños a tomar la perspectiva de otra persona en un juego de comunicación, y relacionaron esta habilidad con los aspectos de la educación de los niños. Las madres fueron entrevistadas y cuestionadas cómo ellas reaccionarían a situaciones comunes de disciplina.

Sus respuestas fueron evaluadas de acuerdo a un enfoque en personas o a posiciones. Los argumentos enfocados en personas incluyeron estatutos regulatorios que enfocaron la atención a los sentimientos, necesidades o intenciones de la madre, el niño o una tercera persona que pudo ser afectada por la acción del niño. Argumentos orientados a la posición se enfocaban en reglas o estatutos (ej. “8.30 es la hora de ir a la cama”, “Todos los niños tienen que ir a la escuela”). Niños cuyas madres tendían a usar más argumentos enfocados a las personas fueron más exitosos en tomar la perspectiva de otra persona en un juego que les pedía hacerlo.

Al menos, un enfoque enfático en “las consecuencias (especialmente consecuencias para otros) de las acciones de los niños ” aparentemente los llevan a niveles más maduros de pensamiento cuando se les pide considerar aspectos morales. Esto también confirma nuestra 3ra parte en Mensajes‐Yo.

Baumrind, D.; & Black, A. Prácticas de Socialización Asociadas con Dimensiones de Competencia en Niños de Preescolar. Child Development. 1967.

En un estudio reciente con una muestra relativamente pequeña, fue encontrado que un grupo de niños que no eran felices y estaban socialmente retirados en la guardería, tendían a tener padres con un patrón autoritario.

Baumrind encontró que niños de la guardería y que eran calificados altos en auto control, tenían padres que hacían gran uso del razonamiento en una atmósfera no punitiva, recompensaban la conducta de autocontrol e incentivaban firmemente las reglas. Este patrón incluye la estructura cognitiva de la disciplina enfocada en el cariño, pero no incluye necesariamente el uso de relaciones efectivas para hacer sentir mal a los niños. Hay también evidencia considerable que una forma de desviación, agresión antisocial, está asociada con la disciplina paternal de poder asertivo y bajo uso de estructuración cognitiva.

Maccoby, E.; Martin J. Socialización en el Contexto de la Familia: Interacción Padre‐Hijo. Handbook of Child Psychology. 1983.

Para resumir nuestra breve revisión en las correlaciones del patrón permisivo de paternidad, este patrón parece tener al final más efectos negativos que positivos, en el sentido de que está asociado con niños impulsivos, agresivos, con falta de independencia o la habilidad de tomar responsabilidad. Esto soporta la posición de PET respecto a la permisividad.

Padres, comunicación, educación con los hijosPsicología Terapia Familiar, Bilbao (Bizkaia). Cursos praa padres. PET.Carlsmith, J.; Lepper, M.; & Landauer, T. La Obediencia de los Niños a las Solicitudes de los Adultos: Efectos Interactivos de la Ansiedad y Castigos Aparentes de Adultos. Journal of Personality and Social Psychology. 1974.

Los padres encuentran que pueden obtener obediencia inmediata al levantar la voz y establecer órdenes en lugar de solicitudes. Sin embargo, haciendo esto pueden reducir la disponibilidad de sus hijos a ser cooperativos en ocasiones subsecuentes. Por lo tanto si han usado métodos de poder asertivo pueden perder su capacidad de obediencia inmediata a menos que la presión sea elevada a niveles que pueden generar temor. La posibilidad de ciclos benignos también existe. Si los padres tienen éxito en obtener obediencia con métodos inductivos y argumentos basados en la cooperación (parcialmente sincronizando sus solicitudes para coincidir con momentos cuando tienen la atención de los niños y han inducido una actitud positiva), entonces las posibilidades de obtener obediencia en ocasiones subsecuentes deberán aumentar.

Damon, W. El Mundo Social del Niño. San Francisco: Jossey‐Bass, 1972.

La Juventud en EUA y Dinamarca mostró mayor confianza en padres que en compañeros para desarrollar estándares personales para resolución de conflictos, y el sentido de autonomía, ej. habilidad de tener un juicio válido independiente, fue mayor entre los jóvenes cuyos padres usaron frecuentes explicaciones, que relajaron el control durante la adolescencia (en comparación con niveles preadolescentes), y “que emplearon una estructura democrática de toma de decisiones en la familia”.

Horowitz, F. Hetherington, E.; Scarr‐Salapatek, S.; Siegel, G.; (Eds.). Investigación de Desarrollo de los Niños. Chicago: The University of Chicago Press, 1975.

Sobre todo este cuerpo de investigación da gran evidencia de que la dureza de los castigos paternales está asociada con la agresión de los niños. Esta conclusión es de algún modo más fuertemente soportada en niños que en niñas. Primero, simplemente hay más estudios con análisis separados para niños, y segundo, algunos estudios han dado resultados complicados para niñas; por ejemplo, tanto Sears et. al. (1953)y Becker et. al. (1962) encontraron niveles de castigo maternal relacionados en una tendencia curvilínea a la agresión de las niñas en guardería o jardín de niños.